¿Qué pasa con los vinos rosados?
Hace ya unos años que se está observando una tendencia en el consumo de vino rosado en España muy a la baja, nadie alcanza a saber las razones exactas de este fenómeno pero lo bien cierto es que es así. Yo personalmente creo que hay varios factores determinantes, uno sobre todo es el que la gente ve el vino rosado como un vino falto de calidad, que carece del nivel y complejidad que atribuimos a vinos blancos y tintos. Otro factor puede ser la tremenda competencia de los lambruscos que bajo un precio atractivo enmascaran unas elaboraciones nefastas con vinos de ínfima calidad y para colmo de males con una cantidad de azúcar (elemento principal del enmascaramiento de la calidad) que si más de uno/a supiera en qué proporción forma parte de estos vinos se pondría a temblar. Otra razón que se me ocurre es que no hay demasiados rosados en el mercado que cumplan con una de las misiones para la cual están concebidos que es refrescar, ya que las principales zonas elaboradoras son zonas de mucho calor y todos sabemos los efectos de éste en las uvas. Por suerte ya hay bodegas que elaboran rosados que empiezan a destacar sobre los demás, aportando elementos que nos hacen pensar que la situación puede cambiar. Hoy os voy a hablar de algunas de estas elaboraciones, para mí novedosas y que están en el buen camino, aunque como veremos los caminos son diferentes pero ambos creo que son innovadores cada uno a su manera.
El primero de ellos sólo con ver la botella nos transmite una personalidad arrolladora, tanto que incluso nos habla y nos dice: "Sóc un rosat de Ferré i Catasús" y en efecto, es un rosado de la bodega Ferré i Catasús, lo cual es óbice para que pensemos que vamos a probar algo diferente. Se trata de un rosado 100% merlot que nos llama primeramente la atención por su color mucho más intenso que las clásicas elaboraciones de rosados todo ello consecuencia de un mayor tiempo de maceración con los hollejos, lo cual le aporta esta intensidad cromática y a parte algo para mí esencial en este vino, la complejidad que le hace estar muy cerca de sus hermanos mayores los vinos tintos. Nos encontramos con unos aromas frutales sobre todo a frutas rojas, gominolas como bien me decía un buen amigo mío, luego en boca seguimos masticando esos frutos rojos y además podemos notar su finura y sedosidad, además de una marcada persistencia fuera de lo común en los vinos rosados, y sobre todo sin olvidar la frescura. En resumen un vino rosado diferente que nos aporta nuevas sensaciones.Bueno, pues vamos con el segundo vino en cuestión. Se trata de un vino rosado de Somontano que responde muy bien a lo que tendría que ser un auténtico rosado, su nombre "Lágrimas de Obergo" los elaboradores de esta maravilla Bodegas Obergo. Se trata de un vino que cumple todos los parámetros que cabe exigir a un buen vino rosado: muchísima fruta fresca tanto en nariz como en boca y sobre todo un matiz importantísimo para mí que lo diferencia del 90 % de sus competidores, que es seco y refrescante y no cálido y dulzón como nos tienen acostumbrados la mayoría de los rosados. Su coupage: garnacha 40%, merlot 40% y cabernet sauvignon 20%. En resumen un vino rosado para los puristas de este tipo de vinos refrescante y que invita a beber copa tras copa, y a todo esto si unimos su precio extraordinario no me extraña que nuestro amigo Peñín lo tenga como un cinco estrellas relación calidad precio.

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